Ya sabemos que no estamos de acuerdo con el proyecto de reforma a la educación superior promovido por el gobierno de Santos. Esto porque sabemos que es una cortina de humo: el gobierno quiere llenar de número positivos su gestión a costa del presupuesto y la autonomía de las Universidades Públicas. Ofrecen un dinero que a primer vistazo parece exorbitante pero que no alcanza ni siquiera a cubrir la deuda del Estado con las universidades y –además- es con la condición de abrir más cupos. Por otro lado, el proyecto refuerza una condición de client@s en detrimento de nuestra condición de estudiantes, promoviendo el crédito (ICETEX) como la única alternativa y la más óptima para acceder a la educación superior. Así mismo, propone una fiscalización inquisitiva sobre las universidades que deberán rendir cuentas exhaustivas poniendo en entredicho la autonomía universitaria. Y, entre otras cosas, refuerza la competencia de las universidades por recursos girados del Estado por razón de regalías y de “otros”.
Como estamento a nivel nacional hemos trabajado en la construcción de una nueva propuesta que contemple un nuevo modelo de educación superior que afirma, entre otras cosas, que la educación es un derecho no un servicio y por lo tanto debe ser gratuita y para tod@s, que debe ser de calidad y que debe garantizar un amplio plan de bienestar universitario. Como estudiantes insistimos en que queremos una universidad incluyente, autónoma, gratuita, de calidad, crítica y al ‘servicio del pueblo’. Incluso hay quienes, siendo más atrevid@s, exigen una universidad humanista, científica y laica. Y por esa misma línea nosotras, estudiantes feministas, proponemos lo siguiente:
Eliminar jerarquías valorativas que ubiquen a unas carreras por encima de otras, lo cual decanta en que algunas reciban más presupuesto para formación, investigación, dotación y salidas pedagógicas y en que entre nosotr@s mism@s estimemos más a unas que a otras.
Eliminar el centralismo y fortalecer la articulación entre las diferentes sedes (y universidades); sensibilizarnos frente a las condiciones y necesidades de cada una para que cada lucha “aislada” sea una lucha de tod@s.
Eliminar el sexismo de nuestros discursos y nuestras prácticas académicas, laborales e interpersonales. Romper lazos heteronormativos que nos indican qué persona vale más que otra. Abrir nuestra perspectiva a la diversidad, para comprender que l@s seres human@s son seres en transformación constante. No queremos docentes ni compañer@s homofóbicos ni machistas. No queremos postulados caducos, incorrectos y moralistas que propagan la desinformación sobre el género, la sexualidad y los movimientos que los abanderan.
Eliminar todas las manifestaciones de racismo y eurocentrismo. Que en los claustros sean tocados de manera crítica y científica, y no sobre la base de prejuicios y estereotipos. Que se promueva el respeto y la valoración positiva de todas las expresiones culturales y étnicas, y que se fomente el aprecio por la belleza de la diversidad de fenotipos.
Eliminar el clasismo de manera radical. Que la inclusión sea verdadera y sea impulsada por todos los estamentos. Que en los grupos de investigación se le dé cabida a los estudiantes de todos los estratos y a aquellos que tal vez no cuenten con discursos elaborados, o manejo de dos idiomas, o experiencias extranjeras, o las mejores notas. Que l@s estudiantes que por su condición económica y/o social deban trabajar o tengan responsabilidades familiares sean centro de atención y prioridad para docentes y compañer@s que se vean abocados a generar espacios de nivelación y formación alternativa para ell@s. Que haya una protección especial para las personas que ven amenazada su permanencia en la universidad.
Para nosotras todo esto se enmarca en un nuevo modelo de educación superior: en el que ésta sea laica, crítica y basada en los derechos humanos. Exigimos que el gobierno decline su proyecto de reforma a la educación superior, pero también hacemos un llamado a la comunidad universitaria para que reflexione sobre el verdadero tipo de educación y universidad que busca no sólo en términos institucionales también en términos sociales, del quehacer académico y de la vida cotidiana.
¡¿Quién es usted? R/ Soy estudiante. No lo escuché. R/Soy estudiante. Una vez más. R/Soy estudiante, soy estudiante soy, yo quiero estudiar PARA CAMBIAR LA SOCIEDAD. Viva la lucha!
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